Bangkok Express – Caos sobre ruedas desde Lumpini Park

Bangkok Express

 

Nuestro último día en Bangkok empezó tranquilito (y digo empezó, obviamente, por que no acabo así…). Nos levantamos con ganas de volver a coger las bicis gratis. La idea era ir hasta un gran parque que parecía estar cerca, y pasar la mañana ahí tranquilitos, porque a las 6 de la tarde teníamos que coger un bus hacia la isla de Ko Phi Phi, en el sur.

Pedaleando hacia el Lumpini Park nos dimos cuenta de dos cosas:

Que Bangkok es muy grande y que, o el mapa no estaba a escala o no sabemos mirar los mapas.

Después de perdernos un par de veces, cruzar autopistas con la bici,  encontrarnos en una calle gigante haciendo slalom entre autobuses, coches, motos, tuck tucks y paraditas de helado ambulantes motorizadas, encontramos casi por casualidad el parque que buscábamos.

¡Y el mapa parecía un juego de niños!

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Todavía era divertido, así que nos olvidamos del duro camino y disfrutamos del parque, que era muy muy bonito.

Rodeado de rascacielos, autopistas y del Skytrain, el Lumpini Park es un respiro verde en el bullicio de la ciudad. La gente pasea, corre,hacen tai-chi,  ejercicio en gimnasios al aire libre  o simplemente se tumban en el césped.

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Algo que llama mucho la atención es estar ahí a las 18:00h. A esa hora, en muchos puntos de la ciudad, suena por megafonía el himno de Tailandia. En ese momento TODO el mundo se queda firme en señal de respeto. La sensación que da es como si de repente todos se quedasen congelados a la vez, y al cabo de unos segundos , ale, cada a uno a seguir con lo suyo!

Pues en Lumpini Park, con la da gente que hay, la cosa tiene este efecto. (El vídeo no es mío)

Estábamos a punto de estirarnos a descansar en el césped cuando de repente vi algo raro acercarse por el agua y grité: “¡¡Cocodrilos!!“. ¡Noooo! Por suerte no eran cocodrilos… no…eran ¡LAGARTOS GIGANTES!

Después de ver que la gente ni se inmutaba cuando les pasaban los lagartos a menos de medio metro, decidimos que eran inofensivos (gran método científico donde los haya jajaja).

Un poco más tarde descubrimos que atacar a las personas no atacaban, pero si te acerbas demasiado lanzaban un fuerte latigazo con su larga y dura cola.

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Ya más descansados pensamos en volver. Eran las 16:00 , el bus es a las 18:00, hay que devolver las bicis a las 17:00…¡Tenemos tiempo de sobras! Además, volvimos a mirar bien el mapa y no tenía pinta que fuese difícil volver…

Ahí es donde empieza la aventura loca que llamamos Bangkok Express… por parecerse bastante a alguna de esas escenas del programa de la tele Pekín Express en el que los concursantes empiezan una loca carrera para llegar a la meta.

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Aunque parecía fácil en el mapa, nos perdimos una y otra vez…Parecía que las calles se movieran en plan puzzle y fueran cambiando a nuestro paso. Mirar el mapa, encontrarnos después de preguntar a cinco tailandeses con cara de perdidos, crear una nueva ruta, pedalear…. y descubrir al cabo de media hora y muuuuucho pedaleo que cada vez estábamos mas lejos.

A la quinta vez de que pasara eso, y ya muy agobiados y cansados, de repente nos encontramos con el parque dónde habíamos empezado, el Lumpini Park. El tiempo aprieta, y empezamos a estresarnos porque no llegamos al bus. Intentamos meter las bicis en un tuck-tuck y que nos lleve, pero tampoco funciona, ¡¡no caben!!

Cansados, nerviosos y sin ganas de perder el bus volvemos a empezar la carrera loca por las calles de Bangkok. Los nervios chocan, y acabamos pedaleando cabreados hacia no se sabe donde.

Ya son las 18:00

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Ya no llegamos el autobús para el que habíamos comprado billetes. Hace una hora que había que devolver las bicis y coger los pasaportes.La cosa empieza a ponerse fea. ¡Aaagh!

El pedaleo extremo sigue, pero el Karma quería hacernos una bromita más. Mi pantalón se queda enganchado con la correa de la bici y es parcialmente devorado. ¡Tierra trágame!

Después de cabrearnos mucho entre nosotros y con el mundo llegamos a devolver las bicis una hora tarde. Nos echan un poco la bronca, pero nos ven con el disgusto y el cansancio, acaban siendo muy majos con nosotros.

Happy Ending

Ya pensando en volver a buscar una habitación y olvidándonos de Ko Phi Phi fuimos buscar las mochilas al Guest House. Una vez allí se nos ocurre ir a preguntar a la oficina donde compramos los billetes del bus, a ver si los podemos cambiar. Con cara de asombro por vernos llegar a esas horas, la mujer nos dice que mira a ver si lo puede arreglar y…. ¡SORPRESA! El autobús todavía no se ha ido, así que nos llevan corriendo  a cada uno en una moto hasta el lugar dónde el bus repleto de gente nos espera.

¡Nos vamos hacia Ko Phi Phi!

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