2010 fue el año en que empezó mi primer GRAN VIAJE, 7 meses por Asia. Aquel viaje soñado que tanto tiempo había estado esperando. Fueron meses de preparación. Conseguir ahorrar lo suficiente en un momento en que el trabajo no abundaba, comprar los billetes, conseguir el visado y hacer una esbozo de la ruta que nos llevaría a Aina y a mi a vivir la aventura más épica de nuestras vidas.

 

Teníamos todo lo controlable controlado y una suerte kármica que nos acompañaba siempre.¿Que podía fallar? Nos vimos en mil y una situaciones en las que nos costaba creer que todo saliese tan bien. Más incluso que lo imaginado en el mejor de nuestros pensamientos. Conocimos lugares de ensueño con gente genial con la que el camino nos fue cruzando poco a poco. Pero en India yo me crucé con algo más.

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Íbamos super avisados por amigos viajeros que habían estado ahí antes que nosotros, y por médicos y guías de viajes. «En India es muy típico padecer diarreas» «Ves con mucho cuidado con el agua que bebas» «Sobretodo nada de verdura fresca que no sabes por donde ha pasado«. El primer mes cumplíamos a rajatabla todas esas premisas. Teníamos mucho cuidado con todo lo que comíamos y bebíamos, e incluso nos cepillábamos cada día los dientes con agua embotellada. Toda precaución era poca. Luego , por X o Y, un día si pensar demasiado te cepillabas los dientes con agua del grifo por falta de botella, o no podías resistirte a esa comida con tan buena pinta que veías en ese puesto callejero. Hasta que sin darte cuenta «¡flaska!», algo empieza a ir mal por ahí abajo.

En mi caso tuve (que yo sepa), dos veces bacterias y una vez amebas. Vamos, hasta aquí es hasta normal. Coger alguna bacteria en India no es ni raro ni letal…lo letal a veces puede ser la cura que te den. Empecé a visitar médicos a lo largo de mi vuelta por India, haciéndome pruebas de sangre, orina, heces… Cada uno encontraba algo y todos, TODOS, me dieron potentes antibióticos. Eso fue realmente lo que me rompió por dentro.

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Frame de el cortometraje «El Síndrome de Romeo» de Lopetegui Productions. CLICK para verlo.

Antibióticos en India, en Tailandia y hasta en Laos durante más de 3 meses  mataron a cualquier bicho viviente en mi interior. Tanto los malos, como los buenos. Por lo que, con mi flora digestiva fuera de combate, mi sistema digestivo me convirtió en una especie de licuadora humana (No hacen falta más detalles,¿no?). Empecé a perder peso y energías, pero las ganas de seguir viviendo el viaje soñado fueron siempre superiores.

Recuerdo una charla con Aina en la playa de Auroville(India), en la costa Este del país. Muchos kilómetros más allá del horizonte se encontraba Tailandia. «¿Que hacemos? , ¿Seguimos o volvemos y vamos a un médico?» … Difícil decisión… Si abandonábamos ahí íbamos a perdernos continuar una aventura que estaba siendo tremendamente épica.»Va… creo que 3 meses más los aguanto 🙂 Y a la vuelta en Barcelona esto me lo curan en una semana«. Y sí, seguimos «palante».

Perdí más peso, pero de alguna manera me acostumbre a «ese estado» y lo asumí. Disfruté como un niño en la noche de Navidad el resto del viaje. Un mes en Tailandia, que si luego otro mes en Laos, un par de semanas en Camboya, dos más de nuevo en Tailandia… ¿Y luego? jajaja A lo loco, vayámonos a India de nuevo!!

Este nuevo periodo en India duró un mes. Y tuvo en Varanasi su momento más duro. Ahí ya con pocas fuerzas sufrí una insolación «Level Legend» que me dejó en cama a 41’5 º de fiebre, con un médico de urgencias en mi Guest House y (en serio) intentando escribir una carta de despedida/testamento entre otros delirios.

Superado ese «bache» y tras una semana de relax en mi querida Rishikesh volvimos a casa. Lo que creía iba a ser curado en una semana se convirtió en un puto infierno en todos los sentidos(físico-emocional). Los médicos tras visitas y diagnósticos no sabían ni que darme y que me nombre ponerle a lo que me pasaba. ¿Diarrea crónica? ¿¿Pero porque??? Llegué  estar ingresado una semana en Hosptial Clínic de Barcelona , donde mi peso era de… 54 KG!!! (mido 1’91 m)

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Ese soy yo con 54Kg

 

Pasaron los meses y para mi todo era gris. Ya no sabían que darme… y harto de arroz blanco y pollo a la plancha, me tomé una cerveza. Vale, sí, obvio que no fue eso, pero desde aquel momento todo empezó poco a poco a mejorar. Así que… me tomé otra jajaja. A día de hoy ya tengo incluso más peso que antes de ir a India ( Pero flaco lo he sido siempre, tampoco esperéis verme fondón)

 

De poder volver atrás a aquella playa de India en la que decidimos seguir ¿cambiaría de opinión? Joder, NO!! ¡Lo vivido en ese viaje me transformó y fue la mejor experiencia de mi vida! Pero eso sí,cambiaría un poco la forma de cuidarse durante un viaje y me iría con un seguro médico para evitar con media Asia me bombardease a antibióticos, que de todo se aprende . 🙂 (Sería un momento clave para meteros publi aquí del seguro de viajes que uso y tal ,pero no es mi estilo.JA!)

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En conclusión. Por favor, cuidaros mucho mucho mucho durante vuestros viajes. Hará que vuestros viajes duren más y los podáis disfrutar en su plenitud. Vale la pena. No os digo que no os comáis nada en las calles Bangkok, ni que no os toméis un batido de mango en las playas de Camboya. Pero ponerle mucho ojo  a vuestra salud. Que MÁS VALE VIAJAR QUE CURAR