Dunedin y la Península de Otago (en busca de los pingüinos) – Parte 1

Una vez ya asentado en Queenstown con casa y trabajo empecé a estudiarme el mapa para, en mis días libres, poder hacer excursiones algo más largas. La idea era irme con el coche-cama y hacer noche lejos de aquí para aprovechar así mis días festivos, e iba esperando a ver si por suerte coincidía con Lety y Rober con los mismo días libres que yo…pero nunca se deba. Entonces apareció Ana, nuestra nueva compañera de piso.

Vino a pedir trabajo al mismo sitio dónde nosotros trabajábamos, y como  ella también quería irse unos días de Queenstown nos fuimos juntos a…

otrago-peninsula

DUNEDIN Y LA PENÍNSULA DE OTAGO

Entre Queenstown y Dunedin hay unos 300 kilómetros, lo que en carreteras neozelandeses se traduce en unas 3 horas y medias de preciosos paisajes con ovejas, montañas, lagos, llamas, pequeños pueblos… pero sobretodo muchas ovejas. ¡Están por todas partes!

Lo primero que hicimos al llegar a Dunedin ( que para los kiwis se pronuncia “dnidn” con la boca muuuy cerrada) fue acercarnos al iSite para enterarnos de que podíamos ver en la ciudad y hacernos con un mapa de la cercana península de Otago. Dunedin es una ciudad grande pero que por suerte tiene todas las cosas interesantes  muy cerca las unas de las otras, así que aparcamos el coche y fuimos a descubrirla.

Paseado por la ciudad

La Estación de trenes de Dunedin tiene el que es, según he leído en bastantes sitios, el edificio más fotografiado de todo el hemisferio sur del planeta. ¡Jo! Dicho así te esperas una maravilla arquitectónica moderna o un antiguo templo a la altura de Angkor Wat, ¿no? Pues.. bueno. El edificio es bonito, pero se me ocurren varios edificios que ya he visto en Nueva Zelanda que me parecen mucho atractivos.

dunedin-estacion

 

Nos acercamos hasta ahí y estuvimos sacando unas fotos al edificio, y luego paseamos por su interior y por sus andenes.

dunedin-estacion-3

dunedin-estacion-2

Con un poco “de bajón” por no ser todo lo atractivo que esperaba nos fuimos a seguir paseando por Dunedin. Después de quedarnos con las ganas de ir al jardín botánico chino ( la entrada era muy cara y el lugar minúsculo), fuimos a ver la “First Church of Otago” y la catedral.

dunedin-church

 

La ciudad tampoco nos estaba enamorando en exceso y tenías en mente una misión que nos hacía mucha más ilusión: Ir a descubrir la cercana Península de Otago y  ver sus 3 famosos y difíciles de ver habitantes. Leones marinos, albatros y pingüinos.

 

Visita a la Península de Otago

Teníamos de todo. Teníamos comida, teníamos un mapa de la zona. teníamos la información de varios blogs y sobretodo teníamos muchas ganas de ver el primer pingüino en libertad de nuestras vidas, así que… ¿cómo no íbamos a conseguirlo? Lo primero que hicimos fue buscar el iSite (caseta de información) de la península para acabar de tener toda la información necesaria pero ,”oh!”, resulta que estaba dentro de un bar que a esas horas ya había cerrado…Preguntamos a una simpática señora que pasaba por ahí y  que nos ayudó a decidirnos finalmente por una de las muchas playas que tiene la península. Elegimos ir a Sandfly Bay.

otrago-peninsula-5

El principal problema que teníamos era que debíamos apostar por una playa y esperar que en esa apareciese algún pingüino justo cuando nosotros estuviésemos ahí. Los pingüinos vienen entre las 19:30 y las 21:00, pero van llegado por toda la península. Una península muy grande para una raza de pingüinos al borde de la extinción, con lo que mucha gente se acerca hasta ahí  para verlo y acaba marchando con las manos vacías.

Sandfly Bay

Llegar hasta ahí es muy fácil tanto con o sin mapa, y puedes aparcar justo en la entrada del camino. Después empezamos a bajar hasta un primer mirador desde dónde advertimos un par de cosas: Se veía demasiada gente , y no se veía a nadie que pareciese estar viendo un pingüino, todos estaban aun esperando que saliesen del mar.

otrago-peninsula-9

otrago-peninsula-8

Bajamos hasta la arena y preguntamos a una de las amables guardianas de la costa, unas señoras de 60/70 años que se dedican a informar pero sobretodo a proteger a leones marino y pingüinos haciendo que la gente no se les acerque demasiado. Nos explicó que esa playa era un buen lugar para ver al casi extinto “Pingüino de ojos amarillos”, pero que por muy  buen lugar que fuese , era una lotería. Podías pasar ahí una semana entera sin ver ninguno o  tener suerte y ver un par la misma tarde. Estos pingüinos ,que solo vienen  para dormir,son muy asustadizos y se pueden pasar horas escondidos en el mar observando hasta que encuentran un momento oportuno sin humanos para cruzar la playa y esconderse en las dunas de acceso restringido donde duermen.

En ese momento había en la bahía unas 30 personas y esos minaba nuestras opciones de verlos, pero no perdimos la esperanza y seguimos el paseo. De repente Ana señaló hacía delante y exclamó “¡¡¡Una foca!!!”. A unos 50 metros más al frente había un enooorme león marino estirado en la arena plácidamente con algunos curiosos tomándole fotos, así que aceleramos el pasó para poder verlo nosotros también. Pero el destino nos guardaba otra sorpresa más. Antes de llegar hasta el enorme animal miré hacía el mar, se me abrieron los ojos como platos y exclamé “¡¡¡Un pingüino!!!”.

otrago-peninsula-10

Ahí, justo delante nuestro y sin que NADIE más en toda a playa fuese consciente de esa escena, un pequeño y precioso pingüino  nadaba cerca de la orilla sin dejar de mirar asustado a toda la gente que por ahí se movía. El primer impulso fue correr hacía él, pero nos dimos cuenta que así jamás saldría del agua y nos apartamos unos metros hasta el inicio de las dunas. Entonteces el simpático animal se puso en pie y sin dejar de mirar nervioso a lado y lado de la playa empezó a acelerar su patoso paso para subir hacia la duna donde sabía que estará a salvo.  Fue un momento genial y tuvimos muchísima suerte de poder verlo, porque luego hablamos con más gente que caminaba por ahí y nadie había visto uno.

otago-pinguino

Después de esta escena y  aun con el subidón, nos acercamos a ver al león marino durmiente, pero con mucho cuidado , ya que por muy gordos que sean, los primeros 20 metros pueden acelerar bastante! Y no, no quieres que uno de estos majestuosos animales te alcance con esas también majestuosas dentaduras.

otrago-peninsula-4

otrago-peninsula-3

 

Seguimos hasta el final de la playa donde se encuentra en lo alto una pequeña caseta de observación. Ahí no sentamos junto con 10 personas más para esperar en silencio a ver si nuestra suerte se duplicaba y aparecía un segundo pingüino de ojos amarillos. Vimos bajar el sol, vimos gaviotas, incluso vimos una palea entre dos leones marinos. Y cuando ya parecía que no íbamos a poder ver nada más apareció del mar otro ejemplar, que como el primero intentaba correr torpemente. Esquivó un par de leones marinos y subió colina arriba por un camino  por el que jamás hubiese dicho que un pingüino podía subir.

otrago-peninsula-2

Super contentos y con dos pingüinos en nuestro historial de “Buscadores de animales de Otago” , abandonamos ya Sandfly Beach en busca de un sitio donde aparcar el coche para pasar la noche. El día siguiente nos esperaba la búsqueda del albatros, una playa preciosa y la calle más empinada del mundo, ¡tocaba descansar!

5 Comments

Leave a comment

¡Deja un comentario...me hace mucha ilusión!

Contacto: mochilanomadablog@gmail.com